Cerrad las ventanas, cerrad las puertas, cerrad todas las fronteras de Europa.

Esto parece un mandato del personaje Bernarda Alba de Lorca. Ella encarceló a sus hijas obedeciendo los preceptos de Dios. Y nosotras, por el miedo al Coronavirus, nos hemos dejado encarcelar. Vallaremos Europa, la vallaremos entera, y nos esconderemos en nuestros pequeños refugios, con la esperanza de huir, de librarnos de la TONBOLA de este virus, dando la espalda a lo que queda tras la valla.

¡Como si no tuviéramos suficiente con gobernar nuestras casas! ¡Lo que nos faltaba, tener que preocuparnos por lo que les ocurre a los emigrantes y a los refugiados en el Mediterráneo, o quién sabe dónde! –“Lo sentimos, se nos olvidó deciros que esta es una fiesta privada”.- (Benjamín Jiménez: Sueñan los peces con huelgas generales). Bueno, ahora se trata de un hospital, pero también es privado. Lo sentimos.

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